El piloto inglés Lewis Hamilton ganó este domingo en Indianápolis su segundo Gran Premio consecutivo, en la séptima válida de su primera temporada en la Fórmula Uno. Salió del primer lugar de la grilla, relegando al segundo a su compañero de McLaren, Fernando Alonso -tal como sucedió una semana atrás en Canadá- y se mantuvo al frente durante las 73 vueltas de la carrera.
Con otra demostración magistral de pericia y aplomo, el novato inglés Lewis Hamilton ganó este domingo el Gran Premio de Estados Unidos para sumar su segundo triunfo en fila en el mundial de Fórmula Uno.
Hamilton se impuso de punta a punta en el Indianapolis Motor Speedway, encabezando el tercer 1-2 de McLaren en la temporada, aunque esta vez con el orden contrario a los triunfos de Alonso en Malasia y Mónaco.

En medio de tensiones entre los compañeros de equipo, Hamilton se consolidó como líder del mundial al aumentar a 10 puntos la diferencia que le separan del bicampeón vigente. Hamilton cruzó la meta con un margen de un segundo y medio de ventaja sobre Alonso.
El inglés, primer piloto de raza negra en la historia de 61 años de la F1, venía de ganar el Gran Premio de Canadá, donde igualmente había largado primero. Tampoco ha faltado en el podio tras siete válidas en el mundial.
"Es un sueño. Sobre todo por haberlo hecho en dos circuitos (Montreal e Indianápolis) en donde nunca antes había estado", dijo Hamilton.
El piloto inglés afirmó que "ni en un millón de años podría pensar que podría estar donde estoy, peleando con todos estos pilotos. Es algo muy grande en mi carrera y en mi vida. Estoy muy agradecido a mi familia y a todo el equipo".
Los Ferraris del brasile ño Felipe Massa y el finlandés Kimi Raikkonen se adueñaron del tercer y cuarto puesto, respectivamente. Massa entró a 12.8 de Hamilton y 2.5 adelante de Raikkonen.
Alonso trató con todo de rebasar a su compañero con menos experiencia en la salida, al atacar por afuera y momentáneamente quedar pegado a Hamilton, pero debió retroceder e irse adentro al tomar las dos primeras curvas.
Hamilton defendió la punta con las uñas y aguantó la presión del español, particularmente en la vuelta 39.
Tras estar pisándole los talones al McLaren de Hamilton durante varias vueltas, Alonso se colocó mano a mano en la recta principal, pero no pudo rebasarlo.
El desenlace siguió en duda hasta que Alonso metió los frenos en la 47 y se salió de la pista, permitiendo que Hamilton le sacara 2.5 segundos de ventaja.