La demanda de suelo agrícola para la instalación de placas solares sitúa a la provincia entre las zonas de máxima prioridad. Alicante recoge así la experiencia puesta ya en práctica en otras comunidades como Andalucía o Extremadura, donde las operaciones de alquiler y de montaje de receptores solares se han multiplicado en los últimos años.
La catalogación de la provincia como zona de máxima radiación solar (en una escala de cinco puntos la mayoría de los municipios se sitúan en el valor 4) posicionan a las extensiones agrícolas de Alacante como un punto de reclamo para los promotores.
La alta rentabilidad de este negocio ha disparado asimismo el número de empresas destinadas a su explotación. Según los datos de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif), sólo en la Comunidad funcionan medio centenar
Las fuertes subvenciones que reciben este tipo de instalaciones, a través de lo que se conoce como primas (venden por ley la luz a la red cuatro veces más cara que lo que suele costar otro tipo de electricidad), ha sido uno de los principales reclamos para los inversores.