El robo de paneles solares
Solo era cuestión de tiempo para que empezáramos a tener este tipo de problemas, el robo de paneles solares.
Según la nueva normativa, los edificios de nueva construcción están obligados a disponer de estas placas para complementar el suministro de energía de los inmuebles, pero ¿merece la pena disponer de ellas en una casa, teniendo en cuenta la existencia de riesgo de robo?
Desde ADT, empresa dedicada a la seguridad y protección, aseguran que los propietarios de viviendas con placas solares no tienen por qué preocuparse, ya que no son las víctimas potenciales de los ladrones de placas. Al estar situadas normalmente en el tejado, dificultan enormemente su acceso y su posterior transporte. Ignacio Cuenca, director de marketing de ADT, advierte de que son los propietarios de huertos solares los que deben estar alerta de posibles robos, ya que suelen estar situados en zonas aisladas y fácilmente accesibles para los ladrones.
Para llevar a cabo su delito, los ladrones, según Ignacio Cuenca, primero saltan la valla que marca el perímetro del huerto. Lo consiguen utilizando un camión pluma, si es necesario, o simplemente cortando la verja si se trata de malla metálica. Una vez dentro del huerto, se dirigen a los seguidores -los soportes de las placas solares conectados a un motor que permite que sigan los rayos del sol durante el paso del día- de los cuales desmontan las placas solares.
Esto conlleva, en ocasiones, la avería del motor seguidor. Por tanto, el perjuicio para los propietarios no es tanto la pérdida de las placas, cuya reposición asciende a unos 600 euros por cada una, sino la imposibilidad de poder seguir generando una energía que, según ADT, es pagada de seis a siete veces su coste por las compañías eléctricas a las que es vendida. Por esta razón, los inversores de huertos solares y las aseguradoras exigen la contratación de servicios de seguridad que prevengan de posibles robos que retrasen la recuperación de la inversión inicial.
Teniendo en cuenta el procedimiento que siguen los ladrones y la situación de los huertos solares, la solución que propone Ignacio Cuenca para garantizar la seguridad consiste en lo siguiente: al estar en lugares aislados, la contratación de personal de vigilancia sería muy cara, por lo que ha de reforzarse la protección perimetral, para que si alguien indeseado intenta entrar en el huerto, se ralentice lo más posible el robo.
También debe haber cámaras de seguridad móviles y detectores de movimiento en el interior del huerto que permitan determinar dónde se encuentra el ladrón si ha conseguido entrar. Para que el personal de seguridad situado lejos del huerto pueda llevar a cabo las acciones pertinentes en caso de robo, todos los sistemas deben estar conectados a la central de alarmas vía satélite o GPRS, ya que una conexión a través de internet sería demasiado cara, debido al aislamiento del lugar al que, usualmente, no llegan las tecnologías de telecomunicación. Con estas medidas los propietarios de huertos solares, normalmente familias, se cubren de posibles costes adicionales de reparación e, incluso, consiguen rebajas del seguro.
Via Blog Solar Jumanji |