Le costó $3.300 dlls y ochenta horas de trabajo implantar esas alas fotovoltaicas a su moto, Don Dunklee puede estar orgullo. Aunque si te cruzas con él por la carretera, con sus alas solares desplegadas, más vale tener buenos reflejos.
Evidentemente, el hombre no va por la carretera con los paneles desplegados, sólo sirven para generar energía que luego se almacena. Cada día Don monta a horcajadas en su motocicleta solar para ir al trabajo, unos 18km.
Un recorrido que hace con los paneles solares plegados por la campiña. Cuando llega a su lugar de trabajo, despliega los paneles capaces de generar unos 30 vatios de energía, y los deja almacenando energía todo el día. Con un poco de ingenio, también podemos hacer algo por el planeta.