Técnico Instalador en Energía Solar
Las empresas del sector no encuentran personal cualificado por el aumento de la demanda al que ha dado lugar la reforma del Código Técnico de la edificación. La norma impone que los nuevos edificios de viviendas cuenten con un porcentaje de energías renovables, lo que supondrá a medio plazo duplicar las plantillas actuales de técnicos en energía solar, según diversos expertos consultados.
Belén Jiménez del Paso, socia y administradora de Novasol, reconoce que necesitaban dos técnicos instaladores de energía solar más, por el aumento del volumen de trabajo, pero por el momento se han tenido que conformar con uno. «No hay mano de obra especializada. Pronto tendremos que meter a otro, pero cuesta mucho encontrar personal».
Los sueldos de los técnicos instaladores de energía solar instaladores están en torno a los 1.200 euros, aunque la carestía de especialistas podría elevar esta suma cuando la necesidad sea acuciante. Algo que, según Jiménez, se producirá a finales de año, ya que muchos de los proyectos de edificación actualmente en obras aún están sujetos a la normativa antigua.
La responsable de Novasol pone de relieve que se ha producido un fuerte aumento de las peticiones de particulares, tanto por la mayor concienciación de los malagueños como por el aumento de la información. «Este año ha crecido mucho la demanda. El Código Técnico trae consigo proyectos grandes, de futuro, cuando las casas ya estén construidas, pero la gente que no está obligada cada vez está más concienciada y pide instalaciones individuales».
En Málaga operan un centenar de empresas de mediano tamaño, con una media de seis técnicos instaladores en energía solar, y se calcula que otras cincuenta compatibilizan estos trabajos con labores de fontanería y como autónomos. En total, unos 1.000 profesionales, según fuentes del sector, que prevén que se pueda duplicar esa cifra para cubrir la demanda de los nuevos bloques de viviendas. En la provincia, zona de primer nivel de irradiación solar, la norma impone que el 70% del agua caliente sanitaria tendrá que proceder de fuentes renovables.
Avalancha de peticiones
Ramón Álvarez es ingeniero en la delegación malagueña de Immosolar, una multinacional alemana especializada en grandes instalaciones, responsable de proyectos como la dotación de agua caliente en el Hotel Kempinski de Estepona. Este experto coincide en las buenas perspectivas a medio plazo.
«Los edificios que se hacen ahora son proyectos anteriores al 28 de septiembre de 2006. Creo que los nuevos proyectos presentados en Industria a partir de esa fecha se ejecutarán a mediados de este año y a principios del próximo. En 2006 se produjo una avalancha de proyectos para evitar la norma».
A su juicio, las empresas requieren mucha mano de obra, por lo que se ha generado una gran demanda de personal, y hace que otros profesionales, de ámbitos como la fontanería, se introduzcan en este sector. Al tiempo, asegura que se están creando numerosas entidades especializadas. «La energía solar térmica trabaja con equipos más sencillos, accesibles a las pequeñas empresas».
Este experto destaca otra posibilidad de desarrollo, como es el de los autónomos. «Las entidades cada vez más optan por tener una plantilla base y trabajadores a los que poder recurrir para grandes proyectos puntuales, en picos de demanda».
El 'boom' de las energías renovables ha llevado a muchos profesionales de nuevo a las aulas, en busca de un campo con grandes posibilidades de negocio. Álvarez también es docente en el instituto Autesel, en el PTA, donde ya se forman casi un centenar de futuros técnicos. «Hay mucha demanda formativa. Hace un año sólo tenía un curso de seis personas. Ahora, hay seis cursos de 15 alumnos».
La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la capital, a través del Imfe, ya patrocinan ciclos formativos específicos gratuitos. Entre 150 y 360 horas -según si es general o específico- de enseñanzas teóricas y prácticas habilitan para diseñar y montar agua caliente sanitaria por energía solar. «Algunos cursos de la Junta tienen lista de espera de más de 50 personas. Hay una demanda tremenda de formación. La idea de los alumnos es formar parte de empresas primero para después crear su propio negocio». Pero, en el caso de optar por un programa privado, los precios alcanzan los 2.000 euros. A cambio, muchos ofrecen prácticas e incluso un compromiso de contratación. «Las empresas buscan ya a sus trabajadores entre los alumnos».
La responsable de recursos humanos de Autesel, Laura Chica, corrobora el creciente interés de los negocios por integrar a los alumnos en sus plantillas. «Piden estudiantes para hacer prácticas, pero generalmente después del primer mes los contratan».
Chica afirma que, ante la falta de experiencia laboral de los nuevos operarios, los cursos se han convertido en un aval de su capacitación profesional. «Al principio pedían trabajadores con experiencia, pero han visto que era imposible».
A su juicio, otra de las salidas más demandadas es formar parte de la multinacional malagueña de fabricación de placas solares, Isofotón, con sede en el PTA. Ante el auge del sector, Chica confía en que a partir de mayo se produzca una demanda masiva de mano de obra, por la plena implantación de la normativa, y espera que la Junta amplíe los cupos de plazas de cursos subvencionados.
El medio ambiente ha dejado de ser un motivo de lucha para unos pocos, y ya se ha convertido en un pujante sector económico. Al calor del sol muchos malagueños están encontrando una nueva oportunidad de ganarse la vida."
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