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Archive for the ‘Historias con Aprendizaje’ Category

El Conserje de Microsoft

May 21st, 2009 DForce No comments

Esta es la misma historia que la de “El Portero del Prostíbulo”, sólo que con otra compañía y con unas moralejas de broma, muy chistosas pero al mismo tiempo muy ciertas.

Un hombre que estaba sin empleo, acude a la Compañía Microsoft para solicitar el trabajo de conserje.

El gerente de recursos humanos lo entrevista, le hace una prueba (barre el piso) y le dice:

-El trabajo es suyo… Déme su e-mail y yo le enviaré un formulario para que lo llene, y en el mismo mensaje le indicaré la fecha y hora en la que deberá presentarse para el trabajo.

El hombre responde que no tiene computadora y mucho menos e-mail.
El gerente de recursos humanos le dice que lo lamenta, pero si no tiene mail, quiere decir que virtualmente no existe y, como no existe, no puede tener el trabajo.

El hombre sale desempleado, sin saber que hacer, solamente con un billete de US $10 en el bolsillo. Entonces decide ir al supermercado y comprar una caja de 10kilos de tomates.

Toca de puerta en puerta vendiendo los tomates y, en menos de 2 horas, había conseguido duplicar el capital. Repite la operación tres veces más y vuelve a casa con US $60.

Entonces, se da cuenta que puede sobrevivir de esa manera, sale de la casa cada día más temprano y vuelve cada vez mas tarde, y así triplica y cuadruplica el dinero cada día. Poco tiempo después, compra un furgón que más tarde cambia por un camión y poco tiempo después llega a tener una pequeña flota de vehículos de distribución.

Pasado 5 años, el hombre es dueño de una de las más grandes distribuidoras de alimentos de los Estados Unidos.

Pensando en el futuro de su familia, decide sacar un seguro de vida. Llama al agente de seguros, elige un plan y cuando termina la conversación, el agente le pide su e-mail para enviarle la póliza.

El hombre dice que no tiene e-mail. Curioso, el agente de seguros le dice:

- Usted no tiene e-mail y llegó a construir este imperio, imagine lo que usted sería si tuviese e-mail.
El hombre piensa y responde:
- Sería conserje de Microsoft… …..

Moraleja 1: Internet no soluciona su vida.
Moraleja 2: Si usted quiere ser conserje de Microsoft, procure tener un e-mail.
Moraleja 3: Si usted no tiene e-mail y trabaja mucho, puede ser millonario.
Moraleja 4: Si usted recibió esto por e-mail, está más cerca de ser conserje que de ser millonario.
Moraleja 5: En consecuencia. Yo que te he enviado esta historia a través de Internet, estoy en las mismas….
Moraleja 6: No seremos millonarios. .. pero A ¡¡¡Cómo nos hacemos pendejos con el e-mail!!!!!! !!

El Amor de un Padre por su Hijo

May 20th, 2009 DForce No comments

Creo que el video dice más que mil palabras. Lo único que hay que decir es que este señor corre maratones y ahora un Ironman por su hijo discapacitado.

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El Portero del Prostibulo

May 7th, 2009 DForce No comments

No había en el pueblo peor oficio que el de portero del prostíbulo.
Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio.

Un día, se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo:

-A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.
-Me encantaría satisfacerlo, señor –balbuceó el portero- pero yo no sé leer ni escribir.
-¡Ah! ¡Cuánto lo siento! -
-Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida. Mi padre y mi abuelo fueron porteros de aquí también-
Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted, tenemos que modernizarnos, es así el progreso. Le vamos a dar una indemnización hasta que encuentre otra cosa. Lo siento realmente, y que tenga suerte.
Sin más, se dio vuelta y se fue.
El portero sintió que el mundo se derrumbaba. ¿Qué hacer?
Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía una silla o se arruinaba una
mesa, él lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio.
Pensó que ésta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo. Pero sólo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza derruida.
Usaría parte del dinero de la indemnización para comprar una caja de herramientas completa.

Como en el pueblo no había una ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. Y emprendió la marcha. A su regreso, su vecino llamó a su puerta:

-Vengo a preguntarle si tiene un martillo para prestarme.-
-Sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin
empleo…
-Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.-
-Está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.
-Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
-No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.-

Hagamos un trato -dijo el vecino. Yo le pagaré los días de ida y vuelta más el
precio del martillo, total usted está sin trabajar.
¿Qué le parece? Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días…
Aceptó y volvió a montar su mula.
A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
-Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo… Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje, más una pequeña ganancia; no dispongo de tiempo para el viaje.
El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.
Recordaba las palabras escuchadas: “No dispongo de cuatro días para compras”. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el viaje siguiente arriesgó un poco más de dinero trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes. La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.
Alquiló un galpón para almacenar las herramientas y algunas semanas después, con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. Con el tiempo, las
comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricarle las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no?, las tenazas… y las pinzas… y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos… En diez años, aquel hombre se transformó, con su trabajo, en un millonario fabricante de herramientas.
Un día decidió donar una escuela a su pueblo. En ella, además de a leer y escribir, se enseñarían las artes y oficios más prácticos de la época. En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:

-Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de esta nueva escuela.
-El honor sería para mí -dijo el hombre-. Nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir; soy analfabeto.-
¿Usted? -dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creer-. Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado.
Me pregunto, ¿qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?
-Yo se lo puedo contestar -respondió el hombre con calma-.
Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería EL PORTERO DEL PROSTÍBULO!

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La ventana…

April 1st, 2009 DForce No comments

Había una vez dos hombres, los dos con enfermedades graves, en la misma pequeña habitación de un gran hospital.

Pese a ser una habitación minúscula, tenía una ventana que miraba al mundo. A uno de los hombres, como parte de su tratamiento, se le permitía sentarse en la cama durante una hora por la tarde(algo relacionado con la extracción de liquido de sus pulmones).

Su cama estaba junto a la ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo el tiempo acostado boca arriba. Todas las tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al parecer, la ventana daba a un parque en el que había un lago. En el había patos y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y hacer navegar sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano junto a los árboles y había flores y canteros de césped y juegos.

Y al fondo, de tras de la hilera de árboles, se veía un espléndido panorama de la ciudad recortada contra el cielo.

El hombre acostado escuchaba las descripciones que le hacia el otro hombre, disfrutando cada minuto. Oía que un chico casi se había caído al lago y que lindas estaban las chicas con sus vestidos de verano.

Las descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente podía ver lo que pasaba afuera.

Una tarde muy agradable, se le ocurrió: ¿Por que el hombre de la ventana debía tener todo el placer de ver que pasaba? ¿Por que no iba a tener el una oportunidad? Se sintió avergonzado, pero cuanto mas trataba de no pensar así, mas quería el cambio.

- ¡Haría cualquier cosa! Una noche, mientras miraba el techo, el otro hombre se despertó de repente con tos y ahogos, y trato desesperadamente de alcanzar el botón para llamar a la enfermera. Pero el hombre lo observo sin moverse, incluso cuando el sonido de la respiración se detuvo.

A la mañana, la enfermera encontró al otro hombre muerto y en silencio se llevaron su cadáver. Cuando lo considero oportuno, el hombre preguntó si no podían cambiarlo a la cama que estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo pusieron cómodo.

En cuanto se fueron las enfermeras, con dificultad y laboriosamente se incorporó y se asomó por la ventana.

¡Enfrente había una pared blanca….!

¿Cuantas veces hacemos daño a gente sin motivo, cuando lo único que trata es de animarnos y de que veamos la vida de la mejor manera?

¿De que cosas nos perdemos cuando sólo nos preocupamos por nuestra satisfacción individual al precio que sea?

Hoy date la oportunidad de observarte y observar a los demás, y descubrir como te estas relacionando con los que te rodean!!

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La diferencia entre el cielo y el infierno

March 31st, 2009 DForce No comments

Un hombre habló con el Señor acerca del cielo y el infierno.

El Señor le dijo a ese hombre: “Ven, te mostraré el infierno”.

Entraron en una habitación en donde un grupo de personas se encontraba sentado alrededor de una enorme olla de guisado.
Todos estaban desesperados y muertos de hambre. Cada persona sostenía una cuchara que tocaba la olla,
pero cada cuchara tenía un mango mucho más largo que su propio brazo, de tal manera que no podía utilizarse para llevar el guisado a sus bocas. El sufrimiento era terrible.

“Ven, ahora te mostraré el cielo”, dijo el Señor, después de un tiempo.

Entraron en otra habitación, idéntica a la primera (la olla de guisado, el grupo de personas, las mismas cucharas con mango largo). Sin embargo, allí todos estaban felices y bien alimentados.

“No comprendo”, dijo el hombre.
“¿Porque están felices aquí, si en la otra habitación se sienten miserables y todo es igual?” El Señor sonrió.

“Ah, es sencillo”, respondió.
“Aquí aprendieron a alimentarse mutuamente”.

[Es decir, mientras que en el infierno cada uno quiere comer con su cuchara y no es capaz de compartir con los demás, en el cielo cada uno piensa primero en el hermano y con su propia cuchara lo alimenta].

¿Alimentas tú a tus semejantes? No desde el punto de vista del alimento físico, sino en el sentido amplio de compartir con los demás (tu tiempo, tus posesiones, tu afecto, tus capacidades, etc.).

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Que la crisis afecta a Internet, es una gran oportunidad

February 26th, 2009 DForce 3 comments

Justo hoy me llego la siguiente reflexión de Albert Einstein, y que quiero compartir con ustedes:

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche obscura.

Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a si mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis en donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar para superarla

La verdad ya me canse de leer posts en los blogs y threads en los foros sobre la caída del CPM de Google Adsense.

No entiendo para que hablar tanto del tema, si es algo que esta fuera de nuestras manos. Me gustaría mucho más leer sobre soluciones, o que están haciendo los bloggers para contrarrestar esa caída del CPM. En mi caso, la próxima semana les platicaré sobre un nuevo proyecto que ya entra en marcha.

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Aprender a pensar

February 18th, 2009 DForce 2 comments

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precisión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: “Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo”.

En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica

Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz.

La diferencia entre ver las cosas como un problema o una solución en proceso, reside en la habilidad de pensar creativamente, y para beneficio de todos, esta habilidad se puede aprender!

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